ESCRITORES DEL NEUQUÉN. VOCES EN MI ALMA. ANA MARÍA MANCEDA ( En antología EXTRAÑA PERTENENCIA, Edit. Dunken.Bs.As. 2009) . 35 FERIA DEL LIBRO BUENOS AIRES. 2009

Febrero 15th, 2010 by Ana María Manceda

   VOCES EN MI ALMA.        ANA MARÍA MANCEDA  ( En antología EXTRAÑA PERTENENCIA, Edit. Dunken.Bs.As. 2009) . 35 FERIA DEL LIBRO BUENOS AIRES. 2009

  

 

Escucho las voces varoniles

trajinando por los ámbitos de la casa.

Una risa, una protesta, un silbido.

Desde mi cuarto, tendida, relajada,

me dejo acariciar por esa melodía

tan amada.

Se llenan los espacios y cada rincón

rebelde

cae sumiso ante la vigorosa euforia.

Se iluminan mis sueños, mi soledad,

mi rutina.

Siento aroma a carne  asada,

choque de copas, halagos al vino.

Sube la intensidad de los sonidos

y los recuerdos caen como lluvia

desalmada.

Estoy sola

mi cuerpo se dobla en el vacío

como evitando que huyan las sagradas

voces

por esos caminos del olvido.********

 

Ana María Manceda :  Hace treinta y tres años vive en la Patagonia Argentina( San Martín de los Andes).  Coautora del “ LIBRO DE LOS CIEN AÑOS”  En Octubre 2008 recibe 1º Premio  en Certamen Internacional “ARTES Y LETRAS 2008” en narrativa por su obra   “ DERRUMBE”. Editorial Novelarte. Córdoba ( Argentina).  Integrante de REMES ( Red mundial de escritores en español)  de SEA ( Sociedad Escritores  de Argentina); DE POETAS DEL MUNDO y de WORLD POETS SOCIETY . JURADO DEL CEM( Centro Editorial Municipal de San Martín de Los Andes). Seleccionada en varias antologías nacionales  e internacionales. Participa en diversas revistas literarias por Internet.                                                                                     blog ; www.buceandoenelinfinito.blogspot.com

 

 

SOY TRANSPARENTE. ANA MARÍA MANCEDA San Martín de los Andes

Enero 29th, 2010 by Ana María Manceda

 

SOY TRANSPARENTE. poema.  AUTOR: ANA MARIA MANCEDA

MENCIÓN DE HONOR Y ANTOLOGADO PARA “JUNIN PAÍS” 2003.BUENOS AIRES,ARGENTINA.

 

Soy transparente

no porque sea bella

etérea, luminiscente,

soy transparente

porque soy mamá

de un hijo adolescente.

 

El vaga por la casa

repartiendo de forma dadivosa

calzones, medias, zapatillas.

soberbia juventud sonámbula

no me ve, no me oye

pasa a mi lado

de figura de fantasma

dejándome la estela

del perfume a esperanza.

y se prende, mi amor

en ese aroma.

 

 Yo sé

que estoy sembrando semillas

que germinarán

cuando él sea padre,

mientras tanto

desde mi transparencia

armo todo los días

este hogar de plantas

perros y gatos.

 

Soy transparente

tengo un hijo adolescente

pero sé

que en la historia de mi vida

esto es solo un rato.

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“EL LOCO DE LAS ESTRELLAS” Ana María Manceda. San Martín de los Andes

Enero 29th, 2010 by Ana María Manceda

“EL LOCO DE LAS ESTRELLAS” 

AUTOR: ANA MARÍA MANCEDA

 

                     Por primera vez en mi vida me siento mortal. Ahora viajo por la cornisa de mi destino presintiendo el abismo de la muerte ¡ Yo, que creí estar cerca de Dios! Año tras año entre las paredes del laboratorio; fórmulas, telescopios, complejos sistemas computarizados. Las madrugadas nos sorprendían a Ricardo y a mí, analizando, discutiendo, filosofando sobre la extraordinaria energía que captábamos a millones de años-luz. Necesito contarlo, dejarlo escrito, porque lo que me ocurrió demuestra que el poder más asombroso que tiene el hombre es lograr gobernar su mente, irónicamente con mi cerebro tan trabajado no lo pude hacer. He comprobado que un linyera tiene más sabiduría y equilibrio para errar por este mundo que mi propia persona.

                 Hace seis meses mi colega y amigo murió, la ciencia tan avanzada no pudo con su enfermedad. El dolor que experimenté fue tan terrible que trataba de enmascararlo, evaluando de manera sistemática el poder de los virus, esas partículas que son un eslabón entre los seres vivos y lo inorgánico y de cómo pudieron vencer un cerebro tan evolucionado como el de Ricardo. En el momento que él murió sentí, el crak. Nosotros, hombres maduros, estábamos cerca de llegar a la comprobación de la Singularidad del Universo. Estos estudios nos elevaban a una claridad de pensamiento que rozaba la religiosidad, sentíamos que estábamos cerca del secreto de Dios. Luego, todo se derrumbó, fue nuestro propio Bing- Crasch.

               Pasaron los meses, el trabajo quedó estancado, ya no podía seguir solo. Comencé a deambular por la ciudad. No sé por qué extraña razón evadía los lugares mundanos y glamorosos para internarme en las zonas más oscuras, insondables, miserables de la noche. Yo, que venía de un universo que brillaba desde el origen del todo, me arrastraba en la oscuridad total, pero a la vez sentía el impacto de algo nuevo, asombroso. Comencé a sentir el dolor y el placer de mi carne, a experimentar la sensualidad de la obscenidad. Me rebelé contra mi estilo de científico atildado y fui logrando cambios en mi aspecto antes de vagabundear por la zona prostibularia de la ciudad, hasta conseguir una verdadera metamorfosis. Mi mujer y mis hijos no notaron mi transformación, para ellos yo seguía hasta el amanecer con el rito de la investigación. Y,  a mi manera, estaba descubriendo no el origen del universo, sino lo que pasa en la vida  subterránea de nuestra sociedad.

                  Llegaba a mi hogar con un agotamiento total. Me dolían las piernas por los tacones altos, la cara me ardía de tanto fregarla para sacarme el maquillaje y el sentido de culpa por la vejación sexual comenzó a ser reemplazada por el placer. Perdí el temor al rechazo social y cada noche era un desafío, no quería ni justificarme ni culparme. Era dueño de mi  vida, de mi destino. A veces, en soledad me preguntaba si no estaba en la búsqueda del desafío final, la muerte. Conocí el cinismo, la mentira, la abyección. Cuando el cansancio me vencía y un atisbo de angustia comenzaba a germinar, buscaba a mi nuevo amigo, el linyera y juntos recostados sobre el puente, paliando el frío de la noche con un té caliente al lado de una pequeña fogata, mirábamos las estrellas. Me admiraba su sapiencia empírica  respecto al cosmos. Pude saber de bellezas y conocimientos que jamás hubiera sospechado. Pero estos momentos especiales terminaron a los pocos meses,  mi  amigo decidió seguir por otros caminos. No tengo más deseos de escribir, vacié mi existencia.

                   Con el tiempo Alberto desapareció, la búsqueda por parte de la familia fue angustiosa. El mundo científico quedó conmocionado. Mientras esto ocurría, los linyeras se reunían bajo el puente, como en congreso, para escuchar las historias del vagabundo sobre la amistad y las constelaciones. La harapienta comunidad lo llamaba  “ El loco de las estrellas”

                   Un invierno muy crudo el vagabundo fue hallado muerto. Entre sus harapos sólo tenía un cuaderno con extraños relatos sobre la muerte de un  tal Ricardo, datos del  cosmos, apuntes sobres virus y una foto en la que se veían a dos científicos de espaldas mirando una gigantografía en la que se destacaban estrellas muy brillantes. Curiosamente, algunas constelaciones parecían figuras de ángeles mutilados.***

EL ALARIDO DEL HIP HOP. ANA MARÍA MANCEDA. SAN MARTÍN DE LOS ANDES

Enero 28th, 2010 by Ana María Manceda

EL ALARIDO DEL HIP HOP ANA MARÍA MANCEDA

Quería incrustarme en el pizarrón, traspasarlo como una madura “ Alicia en el país de las maravillas”¡ Cobarde! En un segundo eterno hurgué desesperada en mi enciclopedia mental todas las filosofías pedagógicas para encontrar la más brillante y poder enfrentarlo. Sentía su mirada en mi nuca ¿ Qué esperaría de mí? Mi mano, ignorando mi desesperación, amiga piadosa, dibujaba el perfil de la placa euroasiática. Y me di vuelta, lo miré como a los demás alumnos, mi voz parecía venir de un lugar hueco y lejano. Pensé en la importancia de la educación, cierto, pero que soledad y vacío se enredaban en esa verdad. Era una carrera contra el tiempo, sus pulmones ya estarían achicharrados de tanto aspirar pegamento ¡Bendito seas! A uno de ellos se le ocurrió interesarse por el tema, sus preguntas hicieron derivar a la configuración actual del planeta, otros se interesaron en la vida existente durante la deriva de los Continentes. Todo en el universo es movimiento, me pregunto por qué lo único estancado es nuestra actitud de indiferencia social respecto a nuestra propia especie. Por fin el timbre, algunos alumnos se acercaron, seguían interesados. Nano se puso a mi lado, por primera vez se veía humilde, desamparado, mimoso. Tenía un aire de ¡ Estoy aquí, con mi profe! Lo tomé del hombro, sentí su aún cuerpo de niño, casi me puede el llanto, no me lo iba a permitir, él me necesitaba protectora. _ Nano ¿ En estos días bailan de nuevo el hip-hop?
_Sí, el viernes ¿¡ Qué, quiere venir!? Me preguntó con su dicción cantarina y esperanzada. – Sí, claro, me gustó, además es una expresión cultural de grupos que nos dicen muchas cosas, dije estúpidamente. Le di un beso en la frente y me fui. Caminé las veinte cuadras que quedaban entre mi casa y el colegio, me hizo bien el aire fresco. Cuando había entrado al salón de clase y lo vi sentado, mirándome fijo, sentí vértigo. En ese trayecto recordé lo ocurrido con Nano.
Acepté ir a la presentación de los Talleres Municipales. La sala estaba repleta de chicos, se lucieron con las guitarras, bailaron folklore y tango. Casi al finalizar la muestra le tocó el turno al Hip-Hop. En el grupo estaba Nano, pantalones anchos, buzo y gorra de lana negra, una cruz pendía de su cuello. Su carita de dieciséis años tenía una expresión incierta, solo sus ojos oscuros transmitían una fiereza desolada. La música, extraña para mí, provocaba que los jóvenes contorsionaran sus cuerpos en el piso del escenario, las piruetas eran increíbles, solo ellos podían realizarlas. Mientras uno bailaban otros hacían coro con letras de protesta. El mensaje me llegó, lo sentí en el estómago, era un alarido, una denuncia por la marginalidad de sus vidas, un alegato a la indiferencia social. Decidí que luego de la cena me acercaría hasta el departamento de Nano, sabía donde vivía, visité a su familia, muy humilde y sin padre, en ocasión de un censo escolar. Al salir del teatro compré una caja con bombones, se los llevaría de regalo, una pequeña manera de halagar su actuación y de alguna manera demostrarle que había estado presente. Rechacé de manera constante sentirme culpable, en lo que hacía me brindaba entera, no los estafaba. Luego del espectáculo, al llegar a casa abracé como nunca a mis hijos. Cuando terminaron de cenar les repartí unos bombones que compré sueltos, los de la caja eran para mi alumno. Ya todo organizado y brindando explicaciones vagas me despedí de los niños, no tardaría mucho en regresar. Solicité un taxi y fui hacia las torres donde vivía Nano, pedí al chofer que me esperara, eran las diez de la noche. Me acerqué a un grupo de adolescentes que estaba sentado en la vereda, se veían botellas de cerveza vacías tiradas en el piso, sus voces sonaban guturales, altisonantes, provocativas.- ¡ ¿ Qué querés vieja? No jodás! – Dejala che, es mi profe. Mi mano, temblorosa, se extendió hacia Nano, entregándole la caja de chocolates. Sus ojos, de pupilas dilatadas, me miraron oscuros y asombrados desde el abismo. Lo tomó dócil, sin agradecer, mientras fumaba de manera profunda su cigarrillo, luego se lo pasó a un compañero. Uno de los chicos, como si tal cosa, aspiraba pegamento de una bolsa de nylon. Los olores del pegamento y la marihuana me provocaron náuseas, atiné a decir_ Chau Nano, te veo en clase. En el trayecto de regreso hasta llorar me parecía estúpido, me sentía acorralada, furiosa, impotente. No sabía como iba a mirarlo a los ojos luego de esa noche, los dos éramos conscientes que una triste complicidad nos uniría de ahora en más. Ese día de clases había sido el primero que lo vi luego de mi visita a su barrio.
Las veinte cuadras me dejaron exhausta, mis movimientos de rutina eran rápidos, intensos, cortos. Quizás de ahora en más cambie mis pasos, pero mis manos están vacías. Al llegar a mi hogar, voy divisando una luz, con la certeza que en los acontecimientos cotidianos, la causalidad se inserta en la red de la vida y estoy segura que mi mirada no se cerrará más entre los límites de mi realidad. En esa red de ahora en más estará Nano, estoy segura, él estará.

CUENTO SELECIONADO POR CERTÁMEN INTERNACIONAL DEL CENTRO DE ESCRITORES NACIONALES, CÓRDOBA,ARGENTINA PARA ANTOLOGÍA “ARTESANÍAS LITERARIAS” MARZO 2007.

Enero 28th, 2010 by Ana María Manceda